Me duele ver cómo te mueves

Con las nuevas pruebas diagnosticas que han surgido, como son la resonancia magnética funcional o MRIf, podemos observar como aquellas regiones cerebrales afectivas y emocionales se activan en los pacientes que sufren dolor crónico.

Los autores japoneses Shimo et al, han planteado un estudio, con pacientes que padecen dolor lumbar inespecífico y un grupo control que no tienen dolor lumbar, a los cuales se les hace visionar una imagen de un hombre llevando un objeto pesado en posición “semiagachado”, esta imagen es una acción susceptible de crear dolor en una persona que padece dolor lumbar. Se visualiza durante 3 segundos dos veces en un intervalo de 12 segundos entre imagen e imagen, luego sucede lo mismo con una imagen que muestra un hombre en bipedestación detrás del objeto, que se reproduce para obtener la estimulación basal.

Mirar dueleEncontraron que a todos los sujetos con dolor lumbar, la visualización les generaba disconfort, y que 7 de los 11 refirieron dolor al verla. Además se activaron aéreas cerebrales específicas en todos los individuos con dolor lumbar, e mientras que estas áreas no se pusieron de manifiesto en los sujetos sin dolor lumbar. Describo las más significativas por los autores del estudio:

1. Ínsula: asociado a la discriminación del dolor y conductas motoras apropiadas.

2. Área motora suplementaria (SMA) y PMA: asociadas con las conductas de preparación del dolor.

3. Activación del cerebelo: asociado a respuestas motoras.

4. Núcleo pulvinar (talamo): asociado a la atención visual.

5. Cortex cingulado posterior: refleja emoción negativa y estado patológico del dolor.

Después de observar todo el estudio llegamos a la conclusión de la importancia de la memoria del dolor y el concepto de neuromatriz. Con los avances científicos podemos observar in situ mediante MRIf, las activaciones cerebrales y la conexión que tienen las áreas que se relacionan con las emociones y vivencias como seres humanos.

Los futuros hallazgos que se realicen en este campo van a ser de vital importancia para las terapias que se practiquen y para poder entender mejor que sucede realmente en los pacientes con dolor crónico.

Shimo et al. Visualization of painful experiences believed to trigger the activation of affective and emotional brain regions in subjects with low back pain. PloS one (2011) vol. 6 (11) pp. e26681

Samuel Gil Gracia, es fisioterapeuta en el centro de RHB Iriteb, en Badalona, y estudia 4º curso del Màster de Osteopatia en la EU Gimbernat.

Este es su primer artículo para edupain de, esperamos, muchos más. Así que animaos y enviadnos vuestras aportaciones.

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Mirar duele por Carlos Castaño Ortiz se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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Exactamente ¿Dónde te duele?

A menudo, arrastrados por el anhelo desesperado por encontrar la fuente de los problemas de nuestros pacientes, generalmente tras fracasos en tratamientos anteriores o en los casos más peliagudos, recurrimos a la búsqueda de la precisión somática como piedra angular de nuestro razonamiento.

Abogamos por términos como “dolor a punta de dedo”, y aplicamos nuestras capacidades bioscópicas para proyectar, a través de la piel, las diferentes porciones de la anatomía de nuestros pacientes. Incluso solapamos a estas proyecciones los mapas de zonas de Head, dermatomas, campos de inervación de nervios periféricos, y otras distribuciones cutáneas en las que quedan reflejados los malestares de los diferentes tejidos.

Con aquello de “exactamente, ¿dónde te duele?” intentamos hilar lo más fino posible, circunscribiendo a la mínima expresión la zona, confiando en minimizar las posibilidades de error…

… y claro, generalmente metemos la pata.

Muchas veces, el hecho de que hayan fracasado los tratamientos anteriores, o de que no todas las piezas encajen a la hora de ajustar la clínica a la teoría, se relaciona con circunstancias algo alejadas del tejido que se haya bajo la “punta de dedo”.

La concreción anatómica en la palpación pierde su valor cuando el Sistema Nervioso Central se encabezona en seguir proyectando por ahí, sin justificación ni necesidad aparente, el dolor.

Una médula sensibilizada, que amplifica los estímulos procedentes de la periferia, o un cerebro aterrorizado por las experiencias nociceptivas anteriores, que desencadena percepciones de dolor tal como las memorizó en su momento, provocan experiencias de dolor que la persona localiza en su cuerpo. Y es así, sencillamente, porque la somatotopía, la capacidad del Sistema Nervioso de representar, cual mapa, la anatomía, así lo sugiere.

Siendo capaces, como clínicos, de advertir esta situación, tan frecuente en casos como, por ejemplo, la fibromialgia, debemos reconocer la futilidad de palpar los trozos de nuestro paciente con los ojos cerrados e infinita concentración. Más que nada porque la fuente no está ahí, y lo único que podemos hacer es marear la perdiz; y con ello me refiero a confundir la ya distorsionada neuromatriz que construye el dolor de nuestro paciente.

Y es con ello que invito a reflexionar acerca de aquello de los “tender points” diagnósticos en la fibromialgia…

 

Imagen: Daniel Higiénico. La rebelión de los niños con problemas emocionales.