Negligencia y dolor neuropático.

En pacientes con síndrome de dolor regional complejo (SDRC) se producen cambios significativos en las representaciones cognitivas de orden superior. Los pacientes con SDRC desarrollan un síndrome de negligencia, de forma que su extremidad afectada se percibe extraña (negligencia cognitiva) y requiere una atención mental y visual para poder mover el miembro (negligencia motora) (1) (2). En un estudio realizado por Galer y Jensen (1) en 242 pacientes con SDRC un 84% de los mismos mostraba algún síntoma de negligencia y un 47% de ellos mostraban tanto negligencia cognitiva como motora. Lewis et al.(2) llevaron a cabo una investigación cualitativa observando que los pacientes con SDRC muestran una negligencia cognitiva: experimentan una distorsión de la imagen mental de su miembro, perciben su extremidad como extraña, como si no perteneciera a su cuerpo y tienen dificultades para reconocer su posición espacial. Los pacientes expresan sentimientos de hostilidad hacia el miembro y en algunos casos desean que se les ampute. Moseley (3) también ha demostrado como los pacientes con SDRC tienen dificultades para reconocer la lateralidad de una imagen cuando corresponde con aquella donde perciben el dolor. Los síntomas de negligencia agravan la discapacidad que sufren los pacientes con SDRC.

La negligencia se ha considerado clásicamente como una respuesta de protección del miembro doloroso dirigida a evitar el dolor asociado con el movimiento o el tacto. Sin embargo, parece que esta negligencia es más bien la consecuencia de alteraciones en la representación cortical del miembro.

Se han realizado distintos estudios con la intención de confirmar que los cambios en la representación no son sólo la consecuencia sino también la causa de la alteraciones perceptivas. En sujetos con SDRC el dolor y el edema del miembro aumentan si contemplan una imagen magnificada del miembro (4).

La investigación de esta última década basada en estudios clínicos y en estudios de neuroimagen funcional ha conducido a una profunda revisión en cuanto a la relación entre cambios periféricos y centrales en el SDRC así como en otras entidades de dolor crónico. Ciertamente la información nociceptiva es capaz de conducir a cambios neuroplásticos centrales con la consecuente alteración de la percepción del miembro.

Pero las alteraciones en la representación cortical no son exclusivamente la consecuencia sino también la causa de los signos y síntomas que experimenta el sujeto con SDRC. Las alteraciones en la representación son capaces, por si mismas, de inducir dolor, alteraciones sensitivas, cambios vasomotores, distonía así como fenómenos de negligencia con respecto al miembro afecto.

Bibliografía:

  1. Galer BS, Jensen M. Neglect-like symptoms in complex regional pain syndrome: results of a self-administered survey. J Pain Symptom Manage 1999;18(3):213-7.
  2. Lewis JS, Kersten P, McCabe CS, McPherson KM, Blake DR. Body perception disturbance: a contribution to pain in complex regional pain syndrome (CRPS). Pain 2007;133(1-3):111-9.
  3. Moseley GL. Why do people with complex regional pain syndrome take longer to recognize their affected hand? Neurology 2004;62(12):2182-6.
  4. Moseley GL, Parsons TJ, Spence C. Visual distortion of a limb modulates the pain and swelling evoked bymovement. Curr Biol 2008;18(22):R1047-8.

Este texto pertenece a la revisión de Rafael Torres publicada en e-News for Somatosensory Rehabilitation. De esto y de más cosas se hablará la semana que viene en el curso de dolor neuropático que organiza SEFID en Barcelona.

Fotografía: Rafael Torres.

Licencia Creative Commons
Negligencia y dolor neuropático por Carlos Castaño Ortiz se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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Es necesaria una nueva fisioterapia en el campo del dolor.

Tal vez los modelos en los que basamos nuestra práctica están quedando obsoletos. La excesiva atención en el tejido nos hace olvidar que el dolor crónico no anida ahí. Es hora de cambiar nuestra concepción del dolor.

Hay gente que está (o más bien estamos) convencida de ello, como Rafael Torres, presidente de la SEFID, y autor de esta presentación titulada “Dolor crónico y la nueva fisioterapia”, que pudimos ver en el I Congreso Internacional de Investigación en Fisioterapia, el pasado 12 de Noviembre de 2011 en Sevilla, de la mano del Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía.

Esperamos que os guste, y sobretodo, que os sirva (son 45 minutos de información bastante condensada, no tiene desperdicio).

Las imágenes son propiedad del Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía, como parte de la cobertura del evento, cuyo resumen podéis ver aquí (y de paso, conocer a unos cuantos de nuestros lectores habituales).

¿Entienden los pacientes lo que creemos que no entienden?

Como todos los lectores asiduos de este blog sabéis, si es que se os puede llamar asiduos cuando sólo llevamos dos semanas, hemos debatido sobre la importancia de la pedagogía del dolor y sobre cómo llevarla a la práctica. Sin embargo, ¿son nuestros pacientes capaces de entender y comprender la información que les damos? ¿pensamos nosotros, los profesionales sanitarios, que pueden comprenderlo, o tenemos la percepción de que no tienen la capacidad para hacerlo? Este último caso supondría también la percepción de que explicar el dolor al paciente no es útil, suponiendo una barrera en la reconceptualización del dolor por parte del paciente.

Lorimer Moseley realizó un estudio, en el año 2003, en que pasó un cuestionario sobre la neurofisiología del dolor, tanto a profesionales como a pacientes, divididos en distintos grupos, antes o después de recibir formación sobre el mismo, y en el que se pedía a los profesionales que respondiesen a la pregunta de si pensaban que los pacientes serían capaces de responder correctamente a las preguntas que se les planteaba.

El cuestionario que se pasó a unos y otros era el mismo, pero en el caso de los pacientes sufrió ciertas modificaciones semánticas, al cambiar palabras como “nocicepción” por “señales de peligro” para adaptarlo a su lenguaje.

El resultado del estudio muestra que los profesionales de la salud que han recibido información sobre los mecanismos del dolor son los que más aprueban el cuestionario, seguidos por los pacientes que han recibido dicha formación. Sin embargo, los sanitarios apostaron en gran medida a que los pacientes no serían capaces de aprobar, subestimando de esta manera su capacidad para entender la neurofisiología del dolor.

Las implicaciones prácticas son evidentes: a pesar que el paciente puede entender el funcionamiento del sistema nervioso en la creación de la respuesta dolorosa, es difícil que reciba la explicación correspondiente debido a la percepción equivocada del profesional en cuanto a su capacidad, evitando así la reconceptualización del dolor en el padeciente.

Desde que se publicó este estudio han pasado ya nueve años. No he encontrado ninguna réplica del mismo, en inglés, que valore si la percepción de los profesionales en este aspecto ha variado a lo largo de este tiempo a pesar de la evidencia que aporta el mismo. ¿Qué percepción tenéis vosotros al respecto? ¿Seguimos los profesionales subestimando la capacidad de los pacientes en este punto? ¿Sigue suponiendo esto un freno para la rehabilitación de los padecientes de dolor? ¿Suponemos nosotros, los profesionales, un obstáculo para su recuperación nueve años después de la aparición de este artículo?

Por cierto, en el estudio podéis encontrar, solucionado, el cuestionario al que hacemos referencia y que Moseley llamó Neurophysiology of Pain Test y que podéis usar para seguir el protocolo propuesto por Nijs para explicar el dolor.

Moseley L. Unraveling the barriers to reconceptualization of the problem in chronic pain: the actual and perceived ability of patients and health professionals to understand the neurophysiology. The Journal of Pain. 2003;4(4):184-9.

Identificar los mecanismos del dolor a través de la clínica del paciente

En la práctica clínica, para identificar los mecanismos del dolor en curso en nuestro pacientes, debemos atender y entender varios aspectos.

Tanto en la anamnesis o examen subjetivo, como durante la exploración física, diferentes características que nos cuenta o presenta el paciente deben ayudarnos a reconocer el mecanismo que de forma preferente está detrás de esa particular expresión de dolor.

En un intento de reunir los indicadores clínicos que más comúnmente se atribuyen a cada tipo de dolor, encontré un artículo que ya había adelantado la faena, y con el rigor científico necesario para ser muy tenido en cuenta.

He preparado una infografía con la información clínicamente más relevante, en castellano, y aquí os la dejo junto a la referencia del artículo original.

Man Ther. 2010 Feb;15(1):80-7. Epub 2009 Aug 12.
Clinical indicators of ‘nociceptive’, ‘peripheral neuropathic’ and ‘central’ mechanisms of musculoskeletal pain. A Delphi survey of expert clinicians.
Smart KMBlake CStaines ADoody C.