Rafa Torres entrevista a Lorimer Moseley

Disculpad por la poca actividad que últimamente estamos teniendo por aquí, pero hemos andado liados en montar esto y esto.

A pesar de todo, estamos contentos porque ya hace más de un año que el blog comenzó su andadura y gracias a vosotros podemos estar orgullosos de este chiquitín que esperemos que siga creciendo y dando guerra mucho más tiempo.

Y para celebrarlo, os dejamos con un vídeo de la entrevista que realizó el presidente de la Sefid el año pasado a Moseley en el curso de Alcalá.

Podéis visualizar los subtítulos desde la página de youtube activando la pestaña en el panel inferior.

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De tal palo… Conductas de los padres frente al dolor

Cuando hablamos de educar a los hijos no solo tenemos en cuenta las enseñanzas directas que los progenitores aportan a éstos, sino que gran parte de ese aprendizaje se obtiene mediante la observación y asimilación del entorno. Es decir, si se nos escapa alguna palabrota ocasional, solo es cuestión de tiempo que nuestro hijo la incorpore a su vocabulario y la espete cuando menos lo esperemos (especialmente si hay invitados). Y eso sucede con cualquier conducta que adoptemos, entre ellas el comportamiento ante el dolor.

Así, uno de los factores que pueden predisponer a los niños a la sensibilización, mal afrontamiento o cronificación del dolor es la conducta adoptada frente al mismo por parte de sus padres (4). El modelo de comportamiento ante el dolor, el desfavorecer su afrontamiento o la hipervigilancia marcan substancialmente el manejo del mismo por parte del niño. El historial familiar de dolor se convierte en un predictor de la discapacidad que éste acarrea (y no sólo por las causas genéticas que éste pueda tener). (2,3)

Aquellos padres con conductas catastrofistas priorizan su actuación ante el dolor de sus hijos con comportamientos de control del dolor, es decir, evitación de las posibles causas (“creo que mi hijo debería evitar…”), búsqueda de ayuda externa (“debería llevar cuanto antes a mi hijo al médico”) o acción directa (“tengo que reducir el dolor de mi hijo como sea”). Por el contrario, es difícil que éstos tomen estrategias de fomentar la actividad, ya sea familiar, educacional, hobbies o con amigos. Esta diferencia es más notable cuando hablamos de dolores agudos (1).

Esto quizá nos lleve a comprender por qué los padres adoptan determinadas conductas frente al dolor de sus hijos, y cómo estas conductas pueden marcar su “educación en dolor”. Ciertamente es difícil pero, ¿podríamos influir en el dolor de nuestros hijos cambiando ciertas conductas?


(1) Caes L, Vervoort T, Eccleston C, Goubert L. Parents who catastrophize about their child’s pain prioritize attempts to control pain. Pain 2012.

(2) Lynch AM, Kashikar-Zuck S, Goldschneider KR, Jones BA. Psychosocial risks for disability in children with chronic back pain. The Journal of Pain 2006;7(4):244-251.

(3) López C. Cuentos analgésicos. Zérapi (2011).

(4) Schanberg LE, Anthony KK, Gil KM, Lefebvre JC, Kredich DW, Macharoni LM. Family pain history predicts child health status in children with chronic rheumatic disease. Pediatrics 2001;108(3):e47-e47.

Las creencias de Maria

“Ten cuidado como miras el mundo, porque el mundo será como tú lo mires”.

¿Las creencias de María son importantes? Lo que cree que le pasa, por qué, “de qué le viene”, que puede y que no puede  hacer… tiene una influencia fundamental sobre su experiencia de dolor (1); y además son determinantes en su recuperación (2).

María cree que  su dolor es un reflejo directo del estado de sus tejidos y que su dolor implica daño. Esto le aumenta el dolor, las respuestas emocionales asociadas a éste y el grado de discapacidad  física (3,4,5). Un médico, un fisioterapeuta, la vecina y su madre le dijeron que: “claro, con esa espalda que tienes, cómo no te va a doler”.

Este tipo de creencias erróneas sobre su dolor le generan pensamientos de impotencia, de descontrol, de exageración… (6) Un médico le dijo que de aquí a unos años “se podría quedar en silla de ruedas”. Y claro, María se asustó. Estos pensamientos catastrofistas aumentan también la intensidad de su dolor, las respuestas emocionales negativas; y se asocia con malos resultados en el tratamiento y con la discapacidad (3,7,8).

Maria cree que “dolor es igual a daño en los tejidos” y esto hace que tenga miedo a moverse, unas veces por miedo a que reaparezca su dolor y otras, simplemente porque cree que se hará “más daño”. En realidad, son estas conductas de miedo-evitación al movimiento las responsables que María haya reducido sus actividades de la vida diaria (9) desde que le duele la espalda, generándole discapacidad (10). Además, este comportamiento le provoca hipervigilancia, que aumenta aun más su dolor (11).

En atención primaria y en rehabilitación le recomendaron que hiciera reposo cuando le doliese. Ella lo tiene claro y lo ve coherente porque hace unos meses tuvo dolor en su tobillo tras “torcérselo” en un “mal gesto”, y tuvo que hacer reposo. Ella participa y cumple con lo que le dicen, pero ahora, con su “dolor crónico de espalda” este comportamiento le impide abrir la peluquería en la que trabaja, llevar a sus niñas al parque, tener relaciones sexuales con su marido e ir al cine con sus amigas… Dice que está deprimida y que tiene ansiedad. Normal.

¿Las creencias podrían tener algo ver con cómo su dolor María? Ella cree que lo mejor que puede hacer cuando le duele (aunque no le haya ido muy bien hasta ahora), es tomarse el fármaco que le recetaron, permanecer sentada en el sofá y masajearse cuando le duela, como le dijeron. Seguir con sus actividades, distraerse y hacer ejercicio no le parece una buena idea y ¡no cree que le vaya a ir bien! Las estrategias de afrontamiento pasivas parecen estar relacionadas con una mayor discapacidad;  y viceversa (6).

¿Igual tendré que comenzar a valorar lo que cree María y a tenerlo en cuenta en el tratamiento?¿Y si las creencias influyen en su dolor de espalda y nadie se ha dado cuenta? ¿Quizás son los profesionales sanitarios que han tratado a Maria los responsables de sus creencias erróneas?

“Si luchas con monstruos, cuida de no convertirte también en monstruo. Si miras durante mucho tiempo un abismo, el abismo puede asomarse a tu interior.” Friedrich Nietzsche

  1. Chapman CR, Gavrin J. Suffering: the contributions of persistent pain. Lancet. 1999;353(9171):2233-7.
  2. DeGood DE, Kiernan B. Perception of fault in patients with chronic pain. Pain. 1996;64(1):153-9.
  3. Sullivan MJ, Thorn B, Rodgers W, Ward LC. Path model of psychological antecedents to pain experience: experimental and clinical findings. Clin J Pain. 2004; 20(3):164-73.
  4. Moseley GL 2004. Evidence for a direct relationship between cognitive and physical change during an education intervention in people with chronic low back pain. Euro J Pain 8:39-45.
  5. Swinkels-Meewisse IE, Roelofs J, Oostendorp RA, Verbeek AL, Vlaeyen JW. Acute low back pain: pain-related fear an pain catastrophizing influence physical performance and perceived disability. Pain. 2006;120(1-2):3643
  6. Moix J. Análisis de los factores psicológicos moduladores del dolor crónico benigno. Anuario de Psicología. 2005; 36 (1): 37-60
  7. Edwards RR, Cahalan C, Mensing G, Smith M, Haythornthwaite JA. Pain, catastrophizing, and depression in the rheumatic diseases. Nat Rev Rheumatol. 2011 Apr; 7(4):216-24.
  8. Buer, N. y Linton, S. Fear-avoidance beliefs and catastrophizing: ocurrence and risk factor in back pain and ADL in the general population. Pain. 2002; 99 (3): 485-491.
  9. Turk DC, Robinson JP; Burwinkle T. Prevalence of fear of pain and activity in patients with fibromyalgia syndrome. J Pain. 2004;5(9):483-90.
  10. Vlaeyen JW, Linton SJ. Fear-avoidance and its consequences in chronic musculoskeletal pain: a state of the art. Pain. 2000;85(3):317-32.
  11. Casado, M. I. y Urbano, M. P. Emociones negativas y dolor crónico. Ansiedad y Estrés. 2001; 7(2-3): 273-282.

Jose Miguel Aguililla Liñan

Fisioterapeuta.

Trabaja con personas de 3ª, 4ª y 5ª edad.

Co-autor del blog enfoquebiopsicosocial.blogspot.com.es

La ergonomía es cosa de niños: mulos de carga

¡Suena el timbre! Las hordas de niños se agolpan en la puerta del colegio cargados con los infinitos libros, libretas y demás material escolar. Curiosamente, esas mochilas gigantescas parecen más ligeras que cuando llegaron a clase por la mañana.

Con una periodicidad aproximadamente de una vez al mes, aparece en los telediarios la noticia del peso de las mochilas de los niños, y la información suele ser bastante similar: Que si hay que llevarlas adecuadamente, que si el peso, que si causan dolores de espalda, que si causan escoliosis, que si nuestros niños morirán por su culpa…

Sin embargo, los estudios al respecto no parecen encontrar evidencia en muchas de esas afirmaciones.  Este estudio de Spine (1) afirma que no hay correlación directa entre el dolor de espalda y el uso de mochilas durante el horario escolar. ¿Hablamos además de que provoquen escoliosis?

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Si bien estudios posturográficos (2,3) con cargas nos muestran que aunque sí se produzcan alteraciones adaptativas en la postura cuando se acarrea la mochila (obvio), estas no se prolongan a medio ni largo plazo, ni tienen consecuencias perniciosas salvo aquellas derivadas de lo difícil que es controlar el equilibrio con esos pesos (curiosamente, las lesiones más frecuentes no se dan en la espalda sino fundamentalmente por accidentes como caídas (4)).

No paramos de quejarnos de que los renacuajos de hoy en día no hacen ejercicio, y para algo que hacen (siempre que no superen esa barrera razonable del 10-15% del peso corporal), le ponemos la etiqueta de monstruosidad ergonómica.

(1) Negrini S, Carabalona R. Backpacks on! Schoolchildren’s perceptions of load, associations with back pain and factors determining the load. Spine 2002;27(2):187.

(2) Brackley HM, Stevenson JM, Selinger JC. Effect of backpack load placement on posture and spinal curvature in prepubescent children. Work: A Journal of Prevention, Assessment and Rehabilitation 2009;32(3):351-360.

(3) Chow D, Ou Z, Wang X, Lai A. Short-term effects of backpack load placement on spine deformation and repositioning error in schoolchildren. Ergonomics 2010;53(1):56-64.

(4) Wiersema BM, Wall EJ, Foad SL. Acute backpack injuries in children. Pediatrics 2003;111(1):163-166.

Editado: el enlace al primer artículo no era el correcto. Disculpad las molestias ocasionadas.

Que no te vendan la moto (o el coche) con tanta foto

Paul Watson nos dejó en Alcalá de Henares un fabuloso ejemplo de como la metáfora puede vehiculizar las ideas para transmitirlas a nuestros pacientes

Imagina que quiero venderte un coche.

Cojo una fotografía que le hice en el garaje, y te la enseño.

Tú me dices que, pese al precio ridículo al que te lo ofrezco, no te interesa.

Y ahora te enseño otra foto de mayor calidad de la totalidad del coche.

Pero sigue sin convencerte.

Y te enseño 10 fotos más, a pleno detalle, desde varias perspectivas.

Pero sigues sin querer comprarme el coche…

porque lo que quieres no es ver fotos, es probarlo para ver si funciona.

Esto lo entendemos todos, luego ¿Por qué se sigue dando tanta importancias a hallazgos radiológicos (que por otro lado han demostrado su baja concordancia con la clínica del paciente) frente a la realidad del paciente en lo respectivo a su función?

Si un hombro sube y baja, puede cargar objetos, no duele, y te permite peinarte y abrocharte el sujetador,… ¿Pensáis que es necesario calentarse tanto la cabeza (y de paso a nuestro paciente) por un osteofito en la radiografía, o un pequeño cambio de densidad, o una reducción de esto u otro aquello?

Reflexiones tras el congreso.

A dos semanas de haber celebrado el  II Congreso Internacional en Fisioterapia y Dolor de la SEFID, es momento de valorar qué ha supuesto para nosotros como sociedad y las repercusiones que puede tener en el mundo de los que tratan al paciente con dolor.

Una primera conclusión es que el “gigante dormido en el mundo del dolor” se ha despertado.

Podemos afirmar que nuestro congreso ha sido un éxito por el número de participantes (más de 450) y por el número de seguidores de todo el mundo (el blog no para de crecer en visitas y se siguen retuiteando mensajes con el hashtag #sefid12). Además estamos recibiendo solicitudes de colaboración de diversas partes del mundo, cosa que nos sorprende pero nos anima enormemente.

Pero sobretodo ha sido un éxito por la calidad de los ponentes que hemos reunido (algunos de los cuales ya han escrito, o lo harán próximamente, en edupain) qué han sabido mostrar que es posible un cambio de paradigma en el tratamiento con dolor. Es el momento de una “nueva fisioterapia” como tanta veces he comentado.

Me parece importante contar, a la gente que hace poco que nos conoce ¿Qué nos ha llevado a organizar este congreso? ¿Por qué creamos la SEFID? Sencillamente porque hemos descubierto que los modelos que utilizábamos para abordar el dolor eran obsoletos, ineficaces

Fue nuestra convicción de que era urgente un cambio en el modelo de atención del paciente con dolor, lo que nos impulsó a constituir la Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor

Porque el dolor nos interesa y nos preocupa,  o al menos debería preocuparnos. Las cifras son abrumadoras. En los países occidentales los gastos derivados del dolor superan conjuntamente los del cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Es tal la magnitud del problema del dolor crónico que suscita necesariamente la pregunta: ¿A qué se debe? ¿Qué estamos haciendo mal?

Desde nuestra perspectiva el fracaso en el tratamiento del dolor no tiene que ver con su terapéutica sino con la escasa o inadecuada comprensión de lo que es esencialmente el dolor.

Como aparece en nuestros estatutos “la SEFID es una sociedad científica de carácter multidisciplinar con la intención de promocionar los avances en la investigación y estudio del dolor, y conseguir que estos nuevos conocimientos repercutan en una mejor atención del paciente”. El programa de este congreso ha querido presentar algunas de esas ideas que nos mueven, y creo que se ha conseguido.

Es de suma importancia compartir y aproximar conocimientos de todos aquellos profesionales de la salud que tratan al paciente con dolor. Es necesario que nos conozcamos, que sepamos qué podemos ofrecer cada uno de nosotros. Es por esto que en este congreso hemos invitado a anestesistas que trabajan en unidades del dolor, a neurólogos, psicólogos y fisioterapeutas, de este país y del extranjero: es vital conocer lo que se está haciendo en otros países. La experiencia de Ian Wilson o Paul Watson en este campo son grandes ejemplos.

También es importante que todos los que trabajan en el mundo del dolor asuman en su práctica clínica una nueva concepción del dolor. No podemos seguir relacionando dolor, nocicepción y daño como hasta ahora.  Por eso desde la SEFID queremos liderar un cambio en el mundo del dolor.

Es básico que el resto de profesionales de la salud que atienden a pacientes con dolor conozca lo que puede ofrecer esta nueva fisioterapia. Una fisioterapia que debe incorporar la práctica basada en la evidencia, el paradigma biopsicosocial, nuevos modelos de práctica clínica y nuevos paradigmas del dolor.

En nuestro ámbito profesional el dolor se sigue considerando desde una perspectiva “patoanatómica”, en la que ese dolor no es más que la traducción directa de una lesión de los tejidos. Eso ha llevado a que nuestra profesión aborde el dolor con una visión excesivamente mecanicista. Actualmente, tanto la formación de grado como de postgrado, está excesivamente orientada al aprendizaje de técnicas. Sin embargo, en el manejo del dolor es imprescindible que el fisioterapeuta intervenga como un clínico y no como un mero ejecutor de técnicas. Para ello, es necesario disponer de una base sólida de conocimientos actualizados, siendo imprescindible profundizar en la neurofisiología del dolor. Por tanto, en el abordaje del dolor crónico es imprescindible la transición de un modelo patoanatómico, centrado en los tejidos, a un modelo neurobiológico y biopsicosocial.

Desde principios de la década de los 90 algunos grupos de fisioterapeutas de todo el mundo comenzaron a interesarse en la investigación en el dolor. Esto comenzó a originar cambios significativos en el tratamiento de los pacientes con dolor crónico. Los fisioterapeutas ya no aceptaban el papel de aplicadores pasivos de tratamiento sino que participaban activamente en la investigación y publicación sobre el dolor y en la verificación de los límites de la posibilidades del tratamiento fisioterápico .

La “nueva fisioterapia” en el dolor crónico tiene como objetivos el tratamiento de la sensibilización central, así como el manejo de aquellos aspectos que perpetúan las conductas de dolor y discapacidad. Debemos intervenir en aspectos como las cogniciones y actitudes del paciente frente al dolor, las conductas de miedo-evitación, instaurar un programa que favorezca el reacondicionamiento físico y normalizar las respuestas corticales que consigan “resetear” el SNC y permitan, a su vez, un manejo independiente del dolor por parte del paciente.

En nuestro congreso se ha mostrado la emergencia de un auténtico movimiento neuropedagógico, en el que muchos de los ponentes de nuestro congreso están implicados.

Así que quiero agradeceros a todos, ponentes, público (presente en Alcalá o siguiéndonos desde sus casas vía Twitter) vuestro interés y el apoyo que nos estáis dando. Esa es la mejor motivación para seguir adelante.

Rafael Torres Cueco.

Presidente de SEFID.

 

Nota del editor: si queréis hablar con Rafael de este u otros temas, estará próximamente en Barcelona en el curso de Dolor Neuropático.

Es necesaria una nueva fisioterapia en el campo del dolor.

Tal vez los modelos en los que basamos nuestra práctica están quedando obsoletos. La excesiva atención en el tejido nos hace olvidar que el dolor crónico no anida ahí. Es hora de cambiar nuestra concepción del dolor.

Hay gente que está (o más bien estamos) convencida de ello, como Rafael Torres, presidente de la SEFID, y autor de esta presentación titulada “Dolor crónico y la nueva fisioterapia”, que pudimos ver en el I Congreso Internacional de Investigación en Fisioterapia, el pasado 12 de Noviembre de 2011 en Sevilla, de la mano del Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía.

Esperamos que os guste, y sobretodo, que os sirva (son 45 minutos de información bastante condensada, no tiene desperdicio).

Las imágenes son propiedad del Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía, como parte de la cobertura del evento, cuyo resumen podéis ver aquí (y de paso, conocer a unos cuantos de nuestros lectores habituales).

Placebo en niños

Los americanos venden pastillas placebo para niños.

Al parecer, en determinados casos son incluso más eficaces que en adultos.

Para suavizar la idea de dar medicamentos “sin medicamento”, los comercializan como suplementos dietéticos; son píldoras o jarabes que mimetizan, al menos a nivel organoléptico, a los preparados farmacológicos estándar, para convencer-engañar a los niños y que crean que están tomando algo.

De esta forma, su cerebro se hace cargo (recordad, condicionamiento y expectativas, la base del placebo; en este caso incluso los transmitidos por los padres), y el niño acaba sintiéndose mejor.

Los frentes más “eticos” y algunos expertos critican la idea.

Otros apoyan la medida, y defienden que sería incluso más útil si los padres, como administradores del producto, no conociesen la naturaleza inocua del “medicamento”.

El uso indiscriminado del placebo se presenta, y eso es ya una opinión personal, como una opción arriesgada.

Por un lado, adoptar estas medidas en situaciones clínicas fuera del control necesario, puede hacer que despreciemos la naturaleza del problema del niño. Puede hacernos pensar que esta pastilla “sin efectos secundarios” va a desencadenar siempre una respuesta sanadora, abandonando el uso de otros medicamentos necesarios, como pueda ser un antibiótico en un proceso de neumonía.

Por otro lado, algunos profesionales han mostrado su preocupación por el hecho de que dar a los niños “medicina” para cada dolor pueda fomentar la enseñanza de que toda enfermedad tiene cura en una pastilla. Los niños pueden crecer pensando que la única manera de conseguir mejoría es tomar una píldora. Si lo hacen, no aprenderán que una queja de menor importancia como un raspón en la rodilla o un resfriado puede mejorar por sí solo.

La función de la educación, de nuevo desde mi punto de vista, vuelve a resultar primordial en estos casos; buscar un equilibrio entre la información veraz acerca de la responsabilidad cerebral del dolor, y el aprovechamiento de estos circuitos neuronales moduladores mediante el ardid del placebo, resulta una tarea complicada, pero potencialmente provechosa.

Pese a la multitud de estudios relacionados con la eficacia del placebo en niños, y en lo respectivo al tema del dolor que nos ocupa, me temo que un aura de subjetividad sigue primando en la toma de decisiones clínicas.

¿qué opináis al respecto del placebo para abordar el dolor infantil?

¿Entienden los pacientes lo que creemos que no entienden?

Como todos los lectores asiduos de este blog sabéis, si es que se os puede llamar asiduos cuando sólo llevamos dos semanas, hemos debatido sobre la importancia de la pedagogía del dolor y sobre cómo llevarla a la práctica. Sin embargo, ¿son nuestros pacientes capaces de entender y comprender la información que les damos? ¿pensamos nosotros, los profesionales sanitarios, que pueden comprenderlo, o tenemos la percepción de que no tienen la capacidad para hacerlo? Este último caso supondría también la percepción de que explicar el dolor al paciente no es útil, suponiendo una barrera en la reconceptualización del dolor por parte del paciente.

Lorimer Moseley realizó un estudio, en el año 2003, en que pasó un cuestionario sobre la neurofisiología del dolor, tanto a profesionales como a pacientes, divididos en distintos grupos, antes o después de recibir formación sobre el mismo, y en el que se pedía a los profesionales que respondiesen a la pregunta de si pensaban que los pacientes serían capaces de responder correctamente a las preguntas que se les planteaba.

El cuestionario que se pasó a unos y otros era el mismo, pero en el caso de los pacientes sufrió ciertas modificaciones semánticas, al cambiar palabras como “nocicepción” por “señales de peligro” para adaptarlo a su lenguaje.

El resultado del estudio muestra que los profesionales de la salud que han recibido información sobre los mecanismos del dolor son los que más aprueban el cuestionario, seguidos por los pacientes que han recibido dicha formación. Sin embargo, los sanitarios apostaron en gran medida a que los pacientes no serían capaces de aprobar, subestimando de esta manera su capacidad para entender la neurofisiología del dolor.

Las implicaciones prácticas son evidentes: a pesar que el paciente puede entender el funcionamiento del sistema nervioso en la creación de la respuesta dolorosa, es difícil que reciba la explicación correspondiente debido a la percepción equivocada del profesional en cuanto a su capacidad, evitando así la reconceptualización del dolor en el padeciente.

Desde que se publicó este estudio han pasado ya nueve años. No he encontrado ninguna réplica del mismo, en inglés, que valore si la percepción de los profesionales en este aspecto ha variado a lo largo de este tiempo a pesar de la evidencia que aporta el mismo. ¿Qué percepción tenéis vosotros al respecto? ¿Seguimos los profesionales subestimando la capacidad de los pacientes en este punto? ¿Sigue suponiendo esto un freno para la rehabilitación de los padecientes de dolor? ¿Suponemos nosotros, los profesionales, un obstáculo para su recuperación nueve años después de la aparición de este artículo?

Por cierto, en el estudio podéis encontrar, solucionado, el cuestionario al que hacemos referencia y que Moseley llamó Neurophysiology of Pain Test y que podéis usar para seguir el protocolo propuesto por Nijs para explicar el dolor.

Moseley L. Unraveling the barriers to reconceptualization of the problem in chronic pain: the actual and perceived ability of patients and health professionals to understand the neurophysiology. The Journal of Pain. 2003;4(4):184-9.

Manejo del Dolor Crónico en las Unidades de Fisioterapia de At. Primaria de Madrid

En las unidades de Fisioterapia de Atención Primaria, en concreto las de la Comunidad de Madrid, el porcentaje de pacientes que presenta dolor crónico y acude por este motivo a tratamiento alcanza por norma general cifras de entre el 70% y 80% del total de procesos atendidos. Podemos decir que el grueso de nuestro trabajo diario consiste en lidiar con reagudizaciones de procesos crónicos, y procesos crónicos que mantienen su tendencia progresiva al empeoramiento, según el modelo tradicional de los procesos crónicos musculoesqueleticos.

La estructura pensada para el tratamiento de estas patologías a día de hoy es meramente paliativa, es frecuente escuchar el mensaje: “ve a que te den un poco de calorcito para tu artrosis…” como ejemplo del tratamiento habitual. No se pretende en ningún momento resolver este tipo de problemas, ya que asumimos que los medios son insuficientes, que la artrosis no tiene solución, y/o que la mejoría pasa por “hacer más ejercicio”.

Y no es del todo incierto, hacer más ejercicio en pacientes, generalmente mayores, que tienen una movilidad reducida puede ser determinante para para evitar “males mayores” (1), pero en casos de pacientes que presentan dolor mantenido en el tiempo, con una movilidad conservada o levemente limitada, y que su estado físico general no es capaz de explicar de forma convincente su “proceso patológico”, reciben el diagnóstico “estrella” que abre las puertas de la consulta de fisioterapia: “Motivo de Consulta: Poliartrosis / Artrosis degenerativa”.

El paciente se acaba convenciendo: – Soy una persona “Artrósica” (con 50 años) – una etiqueta que arrastrará siempre que acuda a un profesional sanitario por presentar dolor en alguna parte de su cuerpo y no presente traumatismos recientes que lo expliquen, y que le hará caer en continuas visitas a “que le den calorcito” para paliar temporalmente su “estado artrósico”.

Tradicionalmente ha sido adoptado por el personal de enfermería el papel principal en la “formación” a pacientes de estas (y otras) características, como se recalcó en el Congreso de Pacientes del día 20 de enero. Pero no podemos obviar que los fisioterapeutas estamos en una posición privilegiada para desempeñar esta tarea, y tenemos las capacidades y aptitudes necesarias para hacerlo, especialmente en el campo del dolor.

https://twitter.com/#!/escpacientes/status/160320267393040384

Propuesta de Mejora
:
Atendiendo a los avances en manejo del dolor crónico que ya hemos hablado y seguiremos hablando en este blog, las unidades de Fisioterapia en Atención Primaria son el lugar perfecto para realizar un abordaje diferente, mediante la intervención pedagógica en el manejo del dolor crónico con visitas de control y apoyo en la evolución del proceso de recuperación, así como en el seguimiento de la introducción gradual de estímulos, y otras técnicas que iremos viendo.

Para ello debe plantearse una reestructuración de las consultas de fisioterapia facilitando una atención más personalizada, o en grupos pequeños elegidos por el tipo de patologías que presentan los integrantes, ya que a día de hoy en muchos casos la asistencia se limita a la administración de tratamientos ineficaces o con carácter paliativo para este tipo de problemas. En ocasiones debido al alto número de pacientes atendidos simultáneamente, que no en grupo, y con diversas patologías, con el único criterio de la disponibilidad horaria, o al desconocimiento de otras prácticas terapéuticas más actuales y eficaces.

Es necesaria por tanto la mayor difusión posible entre los fisioterapeutas de atención primaria, de estos nuevos avances en el manejo del dolor, apoyando desde las instituciones la formación y aprendizaje en las habilidades y técnicas específicas de tratamiento y manejo del dolor, ya que son los profesionales que tradicionalmente más conviven con pacientes que lo sufren en el ámbito sanitario público, y facilitar así que puedan hacer una correcta intervención en cada caso, mejorando los resultados en salud y satisfacción en los pacientes de sus áreas de referencia.

Imagen | BASF – The Chemical Company on Flicr
Bibliografía:
1. Evidence-Based Exercise Prescription for Balance and Falls Prevention: A Current Review of the Literature Shubert, Tiffany E, MPT, PhD Journal of Geriatric Physical Therapy; Jul/Sep 2011; 34, 3;