Realidad virtual como tratamiento


El dolor provoca cambios a nivel central, tanto a nivel cognitivo, atencional, sensitivo etc. Se han desarrollado diversos protocolos de tratamiento para alterar estos cambios: terapia cognitivo-conductural, educación en neurofisiología del dolor, aceptación, distracción, exposición gradual a la actividad física, imaginería motora, entrenamiento de la discriminación…

Con el auge de la tecnología, se ha investigado la aplicación de técnicas de realidad virtual en el tratamiento de pacientes con dolor agudo y subagudo y, parece, empiezan a haber evidencias que justifican su aplicación en pacientes con dolor crónico.

Los protocolos de realidad virtual pueden ser útiles en pacientes con dificultades para distraer su atención del dolor, puesto que  se puede ofrecer un gran repertorio de estímulos entremezclados que pueden acabar por acaparar la atención del paciente. Además, esta distracción puede permitir realizar una exposición gradual a la actividad física, nuevamente beneficiándonos de los diferentes y continuos estímulos.

Sin embargo, aún parece que deben estudiarse más los mecanismos por los que actúa. En cualquier caso, y como siempre que necesitemos distraer la atención del paciente, se deberán ofrecer estímulos que sean siempre novedosos y, por tanto, cambiantes, nuevos retos…

Si por contra necesitamos actuar sobre el contexto en que el paciente sufre, deberemos variarlo. En nuestra clínica diaria podemos hacerlo de diversas maneras, pero con un software adecuado, que permita “transportar” al paciente a una situación contextual diferente parece una opción ideal.

Por último, y a modo de reflexión personal, ¿son ya lo suficientemente buenos los diferentes softwares que se comercializan en forma de videojuegos? ¿Podemos sacar provecho de los mismos? ¿Qué pensáis al respecto?

  1. Cada vez voy adentrándome más (a medida que leo información y estudios al respecto) en la neuroplasticidad y la capacidad del sistema nervioso tiene de reorganizarse tras daño tisular o simplemente por cambios maladaptativos, como sería el caso del dolor.
    En dolor crónico, como planteáis, existe la desaferenciación y su plasticidad desadaptativa, con la propia desvirtualización del esquema corporal, que dificultan la seriamente la readaptación tanto cognitivo-sensitiva como motora.
    Por todo ello, necesitamos de nuevos inputs variados (y recalco variados para evitar adaptaciones, no sólo de los receptores sensoriales, sino del conjunto del sistema nervioso).
    Creo que la realidad virtual genere todos éstos inputs variados, cambiantes, que mediante la exposición gradual faciliten respuestas y cambios neuroplásticos positivos, reorganizando la red neuronal y fortaleciéndola, y dando como solución final cambios corticales que implican nuevos (o recuperación de los antiguos) esquemas corporales que demuestran la reducción significativa del dolor crónico.
    Aunque toda ésta teoría podemos encontrarla, con su variación de estímulos, sin que haya una realidad virtual, en la situación real, pero creo que quizás exista mayor riesgo de adaptación estimulatoria (o dicho de otra manera, que el cerebro se “aburra”).

  2. estoy de acuerdo con David; he tenido la oportunidad de trabajar con un excelente programa informático (podríamos meterlo dentro de la realidad virtual) para reentrenamiento con pacientes neurológicos y de DCA durante varios años y los resultados son tremendos, y para mí más importante, las posibilidades de trabajar son infinitas. A medidad que el cerebro se adapta, la variación de estímulos en nuestro trabajo va a hacer que sigan existiendo cambios neuroplásticos positivos, por lo que necesitamos esa serie de inputs, que bien estructurados pueden ayudarnos a seguir avanzando en la neuroplasticidad del cerebro, tanto a nivel de DOLOR como de otras cosas (DCA,AVC, etc).
    por otro lado, no conozco muchos programas de realidad virtual ahora mismo en el mercado; los que conozco, ayudan, y serán la base para desarrollos posteriores. lo q sí tengo claro es que van a ser parte fundamental del trabajo futuro.

  3. La verdad es que la tecnología es cada vez más asequible y accesible para el usuario y el profesional “de a pie” (Wii, kinect, etc) ya que desarrollar un software propio o hacerse con algún robot es más que caro.
    En el caso del dolor, creo que lo más conveniente sería buscar un videojuego (no estoy al día en este mercado) que cumpla con los objetivos y, en el caso de la rehabilitación, que se combine ese elemento distractor con el control motor.
    En DCA los objetivos no son los mismos, por lo que no sé si el software desarrollado para este fin serviría para dolor.
    Decir que donde trabajo ahora usamos la kinect con software propio y mola! =D

  4. De acuerdo con los tres comentarios. Pienso que se abre un campo interesante para el tratamiento del dolor mediante software con el que interactuar con nuestro cuerpo.
    Creo que el software propio es básico, especialmente en situaciones en las que hay cambios representacionales a nivel cortical. Ante cambios cognitivos, quizá no sea tan necesario puesto que nos beneficiaremos en mayor medida de la situación distractiva que el videojuego distrae. Sí creo que es importante que el paciente se dé cuenta de qué cosas ha sido capaz de hacer con la distracción pertinente.

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