De tal palo… Conductas de los padres frente al dolor


Cuando hablamos de educar a los hijos no solo tenemos en cuenta las enseñanzas directas que los progenitores aportan a éstos, sino que gran parte de ese aprendizaje se obtiene mediante la observación y asimilación del entorno. Es decir, si se nos escapa alguna palabrota ocasional, solo es cuestión de tiempo que nuestro hijo la incorpore a su vocabulario y la espete cuando menos lo esperemos (especialmente si hay invitados). Y eso sucede con cualquier conducta que adoptemos, entre ellas el comportamiento ante el dolor.

Así, uno de los factores que pueden predisponer a los niños a la sensibilización, mal afrontamiento o cronificación del dolor es la conducta adoptada frente al mismo por parte de sus padres (4). El modelo de comportamiento ante el dolor, el desfavorecer su afrontamiento o la hipervigilancia marcan substancialmente el manejo del mismo por parte del niño. El historial familiar de dolor se convierte en un predictor de la discapacidad que éste acarrea (y no sólo por las causas genéticas que éste pueda tener). (2,3)

Aquellos padres con conductas catastrofistas priorizan su actuación ante el dolor de sus hijos con comportamientos de control del dolor, es decir, evitación de las posibles causas (“creo que mi hijo debería evitar…”), búsqueda de ayuda externa (“debería llevar cuanto antes a mi hijo al médico”) o acción directa (“tengo que reducir el dolor de mi hijo como sea”). Por el contrario, es difícil que éstos tomen estrategias de fomentar la actividad, ya sea familiar, educacional, hobbies o con amigos. Esta diferencia es más notable cuando hablamos de dolores agudos (1).

Esto quizá nos lleve a comprender por qué los padres adoptan determinadas conductas frente al dolor de sus hijos, y cómo estas conductas pueden marcar su “educación en dolor”. Ciertamente es difícil pero, ¿podríamos influir en el dolor de nuestros hijos cambiando ciertas conductas?


(1) Caes L, Vervoort T, Eccleston C, Goubert L. Parents who catastrophize about their child’s pain prioritize attempts to control pain. Pain 2012.

(2) Lynch AM, Kashikar-Zuck S, Goldschneider KR, Jones BA. Psychosocial risks for disability in children with chronic back pain. The Journal of Pain 2006;7(4):244-251.

(3) López C. Cuentos analgésicos. Zérapi (2011).

(4) Schanberg LE, Anthony KK, Gil KM, Lefebvre JC, Kredich DW, Macharoni LM. Family pain history predicts child health status in children with chronic rheumatic disease. Pediatrics 2001;108(3):e47-e47.

  1. Como bien dices, cambiando conductas de afrontamiento, y sobre todo educando, no tenemos que hacer del dolor algo misterioso o sin explicación. No está de más enseñarles qué es el dolor y para qué sirve, presentarles a su cerebro. Qué vean que este es el responsable primero y último de cuando hablamos de dolor.

  2. Los padres son mensajeros de lo que los profesionales profesan y predican. No creo que podamos cambiar las cosas a gran escala si primero no acostumbramos a los profesionales a pensar con zerebro…

  3. Hace tiempo decidí resumir parte de la idea que planteas así: “somos modelos, seamos responsables”
    Porque es un hecho que nuestros hijos van a aprender a percibir la realidad (no olvidemos que el dolor es una percepción más) de nosotros. Y eso conlleva una gran responsabilidad, para lo bueno y para lo malo

  4. El problema, como comentan @jorge_ze y @arturo goicoechea es que la información que poseen los padres sea la adecuada, y ahí entran los profesionales de la salud y los medios (no nos olvidemos de éstos).
    Aprovecho para darte las gracias, @Carlos, porque tu libro es de obligada lectura para los interesados en el tema.

  5. Este post ilustra la heredabilidad de conductas mediante transmision cultural. Algo que se tenia ya en cuenta en problemas como el sindrome del intestino irritable. Supongo que la transmision de estos memes seran mas fiables de reproducirse gracias a la alta credibilidad de los que generen esta informacion como nuestros padres, personas acreditadas… Capaces de hacernos registrar en nuestra memoria (algo tendra que ver nuestras emociones) toda esta informacion.

  6. Observo atónito en todos los parques de mi ciudad, que cuando un niño pequeño se cae lo primero que hace es mirar a su padre/madre y luego se pone a llorar! Que podéis decir a esa conducta, debemos evitarla o es lo normal? (lo q la sociedad española considera normal).

    Menuda peazo de trilogía Moises =)

  7. ¡Gracias!
    Conductualmente, la comida, regalos, etc no son los únicos premios importantes. Otros reforzadores, aún más potentes para el niño, son el amor, el interés y la atención de sus padres. Y este último, la atención, es uno de los más importantes y modela conductas como el comportamiento ante el dolor en este caso. No olvidemos entonces que la atención puede usarse como reforzador positivo y como castigo (al retirarla).
    Y de muestra, os dejo un vídeo curiosón.

  8. Es lo más normal del mundo que un niño mire a sus padres ante algo inesperado, buscando directrices. Los padres pueden evitar contribuir a alarmar al niño, manteniendo la calma y tranquilizándolo pero no creo que retirar la atención a un niño que acabe de golpearse sea lo más amoroso que puede hacerse por un hijo. Imagino que no es eso lo que se propone, pero no me queda claro en la respuesta.

    Un saludo.

  9. No, claro, como bien dices lo que hay que adecuar es la conducta ante el dolor, máxime incluso cuando éste no es la respuesta a un daño real, como puede suceder en ocasiones (como aparecía en el vídeo).
    Si lo que busca el niño son directrices y nosotros actuamos de una manera desproporcionada, ésto puede quedar fijado en su conducta.

  10. Gracias por la aclaración. Respecto al vídeo, a veces es que a los niños sólo les prestamos atención cuando lloran.

    Un saludo.

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