¿Qué te pasa en la embocadura?


Con nervios, muchos nervios, entré en el aula. Sentados alrededor de la mesa, y fijándose más en los papeles de evaluación que en el evaluado, estaban los tres profesores. Ya me había examinado muchas veces, pero ésta era diferente: era la prueba de fin de grado y en un centro diferente al mío. Apoyé el frío metal de la boquilla en mis labios y empezaron a sonar las escalas.  Pero llegado el momento de abordar las notas agudas, mi labio superior empezó a temblar. Y el temblor permaneció el resto del examen. “¿Qué te pasa en la embocadura?”, preguntó una de las profesoras. No supe responder. Y yo mismo estuve años y años repitiéndome esa pregunta. “¿Qué te pasa en la embocadura?”  Ahora me gustaría encontrarme con la profesora y decirle que empiezo a tener algunas pistas de lo que realmente me pasaba.

Algo no acaba de funcionar

La distonía focal se trata de un trastorno en la acción de los músculos de determinada región (de ahí lo de focal) en forma de tono inadecuado, temblores e involuntariedad en los movimientos y en la contracción muscular.

Actualmente se achaca a alteraciones del sistema nervioso central, y se sospecha que tengan relación con el ganglio basal y dificultades en el procesamiento de los neurotransmisores.  Como ejemplos más conocidos de distonías focales tenemos el calambre del escritor, el blefaroespasmo, la tortícolis espasmódica, la distonía orofacial-bucal y la distonía laríngea. Es frecuente encontrar una relación entre la distonía focal y patrones de movimientos repetitivos y precisos y las nuevas investigaciones apuntan hacia la representación cortical de dichos movimientos.

Hay bastantes estudios que analizan casos de distonía focal en músicos, aunque la mayoría de los mismos se centran en instrumentistas de cuerda y teclado (especialmente en estos últimos).  Por el contrario, existe muy poca bibliografía referida a los casos que se dan entre los instrumentistas de viento, lo cual no es debido a que haya una menor incidencia entre éstos, pues la presencia de casos es elevada.

¿Y esto, como era?

Un caso de distonía en el músico puede truncar su carrera profesional, máxime cuando el tratamiento de la misma es tan rebelde y poco estudiado. Aquí tenéis un artículo y otro que nos dan pistas para los profesionales que tenemos que lidiar con este fantasma.

Resulta curiosa la asociación de distonía focal orofacial y manual en algunos pacientes, que algún autor achaca a un posible componente genético, sin tener en cuenta el mapa motor cortical (los dedos y la cara están sospechosamente cerca unos de la otra), ni en el uso asociado de la musculatura orofacial (emisión del sonido) y la del miembro superior (digitación de la nota).

  1. Pagaría para que nos contaras un poco más sobre el último párrafo, que me parece acertadísimo.

  2. Conozco mucho a Jaume Rosset i Llobet, un experto en problemas motores en músicos. Tiene publicado un libro sobre distonías en músicos, excelente y otro: “El cuerpo del músico; manual de mantenimiento para un máximo rendimiento”. Hemos mantenido bastante correspondencia. Aplica los conceptos de la alerta nociceptiva en el tratamiento de la distonía.

    En mi opinión hay un componente emocional importante en la génesis de la distonía. No sólo se trata de movimientos repetitivos en el límite de la representación sensitivomotora cortical sino que se precisa una atmósfera de ansiedad, angustia, exigencia vigilante sobre el resultado, algo que entre músicos sucede a menudo.

    He tratado a un paciente con distonía de embocadura (tuba) hasta que me jubilé. Es un problema con mucha tralla neuronal, situado en el corazón de la acción motora. La clave reside en el diagnóstico precoz, cuestión complicada pues el cerebro va buscando estrategias de suplencia que enredan los mapas y tapan la deficiencia hasta que aparece la descompensación y el exceso distónico.

    Jaume tiene un Instituto en Terrassa: “Instituto de Fisiología y Medicina del Arte”.

  3. Hace tiempo leí en un artículo (lo lamento pero no recuerdo cual era…) acerca de la asociación entre guitarristas “líderes” y esta patología . Comparaba el rol del músico en el grupo con el movimiento , su dificultad etc… y finalmente concluía que parecía ser una enfermedad asociada a grandes estrellas de la música , por lo que los guitarristas que apuntan a ser virtuosos parecían tener más riesgo de sufrirlas (aunque la secuencia motora sea más complicada para , por ejemplo, los trompetistas)

    Ejemplo de neurona espejo y aprendizaje? confirmación de que muchos guitarritas van de “rockstar” ?? … 😛

    Enhorabuena por el blog y por la entrada, si encuentro el artículo os lo paso.

  4. Hola, ya tenía información muy general sobre este sindrome. Lo pude ver en la TV3, la televisión de catalunya en un programa que se llama “que qui com”, habla de lesiones de artistas y sobre el minuto 11 hablan de la distonia focal. Sale un músico y un cirujano.
    http://blogs.tv3.cat/quequicom.php?itemid=30104

    Buena entrada chicos, que malas pasadas nos juega el cerebro, capaz de lo mejor y de lo peor!

  5. @Fisiostyle:
    gracias por el aporte, habrá que ver el vídeo.

    Respecto a lo que comentáis Goicoechea y Fisioacosta, tengo algo de experiencia en el tema, tanto como profesional que ha atendido a músicos como propiamente músico, y realmente es un mundo complejo. La autoexigencia, competitividad y ese halo que envuelve el mundo del artisteo crean ese caldo psicosocial en el que se cuecen muchos de sus problemas físicos.

    @Carlos:
    me hubiera gustado más extenderme en el último párrafo como comentas, pero por problemas de espacio lo he dejado para futuros episodios. Solo decirte que una de las cosas que me hacen pensar en los derroteros es que esta relación distonía mano-distonía orofacial se da más frecuentemente en instrumentos en los que la complejidad de emisión por sus armónicos es elevada (por ejemplo, la trompa) o en los que va unida esta dificultad a una articulación manual más compleja (como el oboe).

  6. Curiosamente, y a pesar de que haya una contracción muscular sostenida (no en las distonías referidas a una acción sino en las raquídeas, por ejemplo), las distonías, por sí mismas, generalmente no duelen

  7. Aunque sería simplificar en exceso, puede que la distonía focal sea al fenómeno de smudging o emborronamiento cortical, pero de ciertas áreas motoras “sobremachacadas funcionalmente”.
    Podemos añadirle algo de estress y esa peculiar capacidad de elaborar percepciones, y las vivencias emocionales a través de ellas, que tienen los músicos, para hacer más abruptos los caminitos neurosinápticos y sus necesarias reorganizaciones relacionadas con los aprendizajes.
    La neuroplasticidad y esas jugadas que nos juega a veces…

  8. Se me olvidó hacer mención a lo que nombra Arturo Goicoechea sobre el dolor.
    @Carlos: lo veo muy, muy complejo. Muchos desencadenan los síntomas solo ante determinadas situaciones (conciertos, exámenes, o incluso ¡ciertos pasajes de determinadas obras!), y creo que es algo a lo que podemos meter mano a la hora de enfocar el tratamiento.

  9. Yo tuve la suerte de trabajar en el instituto Art de Terrassa poco después de terminar la carrera al lado de Sílvia (la fisio jefa) y Jaume, hace ya casi 10 años. Me fascinó el tema de la distonia y su tratamiento, por aquel entonces con un sistema bastante complicado de repetición del gesto controlado con una férula al ritmo de una cinta grabada que daba las ordenes precisas.

    Para ese entonces no era capaz de entender casi nada, esa enfermedad me era totalmente desconocida y lo que recuerdo de sus explicaciones era que lo padecian en mayor proporción músicos con tendencia a repetir mil veces una paso concreto de la partitura que no eran capaces de dominar durante horas hasta que un dia, tachán…!!! el dedo empezaba a hacer de las suyas.

    Recuerdo hablar con pacientes sobre lo que les pasaba y me contaban que al principio creian que eran ellos los que fallaban pero poco a poco veian que la cosa avanzaba más y más hasta ser algo realmente incontrolable.

    Ver como unos dedos capaces de tocar a velocidades endiabladas con tanta precisión de golpe se quedaban agarrotados era muy curioso.

    Ciertamente es una patología curiosa a la par que cruel. Sílvia me comentaba que se le llama también el cáncer de los músicos.

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